“Silencio sindical”, así se llama la medida asumida por la Central Obrera Boliviana (COB) para evitar el cambio de los comités ejecutivos sindicales afines al MAS. Esta decisión fue refrendada por el Ministerio de Trabajo mediante resolución ministerial, cuyo trámite duró seis días en medio de la crisis política y social y se dictó diez días antes que Evo Morales renuncie a la presidencia del Estado.
La resolución N° 1058 del 31 de octubre de 2019, impide que la COB, las centrales obreras departamentales, regionales, confederaciones, federaciones nacionales y sindicatos, puedan ser obligadas a una renovación de sus directivas, por una presión de las bases que cuestionan a sus dirigentes nacionales que respaldaron al gobierno de Morales. La mayor beneficiada fue la actual directiva de la COB a la cabeza de Juan Carlos Huarachi, cuyo mandato fenece el 26 de febrero de 2020 y de otras, como la Confederación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, que ha recibido el desconocimiento de seis Departamentos pero que, al amparo de esta resolución, no escucha el pedido de sus federaciones y continúa en funciones. La solicitud de ampliación del silencio sindical ingresó al Ministerio de Trabajo el 25 de octubre, la dirección general de asuntos sindicales del mismo ministerio evacuó informe positivo el 29 del mismo mes y dos días después, el entonces ministro de Trabajo Milton Gómez, firmó la resolución.
