El expresidente Evo Morales anunció ayer que ingresará a Bolivia para liderar la campaña de su partido de cara a las elecciones presidenciales de 2020, pese al riesgo de ser detenido por los procesos judiciales abiertos en su contra por sedición y otros delitos. “No tengo miedo a la detención”, sentenció.
Incluso se animó a alertar de un posible fraude electoral en la siguiente votación y, en ese marco, pidió la presencia de veedores internacionales “de izquierda o derecha” de todos los niveles para conformar una comisión electoral, "menos la OEA", organismo que, en una auditoría, concluyó que en los comicios del 20 de octubre hubo manipulación "dolosa" de los resultados electorales.
El exmandatario brindó una conferencia de prensa en Buenos Aires, la primera en Argentina, para referirse a su situación legal y los aprestos para las elecciones presidenciales de 2020 en las que no participará por efecto de una ley, pero por encargo de su partido será el conductor de la campaña eletoral y coordinará la definición de la dupla en busca de capitalizar el “voto duro” del MAS.
Afirmó que verá la forma de entrar a Bolivia. “Si no me permiten entrar voy a ver la forma de buscar (entrar) acompañado por personalidades, por la prensa; me voy a entrar allá a hacer campaña, no tengo miedo a la detención, tantas veces he sido detenido y procesado”, afirmó.
Por su parte, la ministra de Comunicación de Bolivia, Roxana Lizárraga recordó a Morales que a su retorno a Bolivia debe enfrentar un juicio de responsabilidades por el fraude electoral de 20 de octubre del cual salió favorecido junto con el exvicepresidente Álvaro García.
