El presidente de Diputados, Víctor Borda, dijo que las iglesias no pueden tener fines de lucro personal, y ese es el fin principal de la Ley de Libertad Religiosa, organizaciones religiosas y creencias espirituales, aprobada ayer en la Cámara de Diputados, aunque negó que ese sea un mecanismo de fiscalización del diezmo. La oposición puso poca resistencia a la aprobación.
“Si la organización construye un edificio, no puede ser para el pastor, sino en beneficio de la iglesia (...) No es verdad que fiscalice el diezmo o que se cree un impuesto. Este proyecto de ley fue consensuado de forma suficiente”, aseguró.
Resaltó que "la libertad religiosa no se puede regular porque sería una franca violación a la CPE. Establece una norma jurídica y un proceso administrativo para las organizaciones".
