A 18 años de la Guerra del Agua, los beneficios que se esperaban de Misicuni para resolver el acceso a este recurso están lejos de ser una realidad para miles de personas de la región metropolitana. Esa es la conclusión de los investigadores de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).
“El agua es uno de los problemas agudos de la región, pero también el mundo está preocupado por el agua”, dijo la directora del Centro de Planificación y Gestión (Ceplag) de la UMSS, Carmen Ledo.
“La Guerra del Agua no es casual”, recordó. “Si vemos el 2000, los problemas históricos se pusieron al descubierto y, lamentablemente, esa situación no ha sido modificada. Estamos en 2018 y la situación del agua sigue en una incertidumbre muy grande", añadió.
Si bien en septiembre de 2017 se terminó la segunda de tres fases del Proyecto Múltiple Misicuni, el aprovechamiento aún es mínimo.
