El fiscal del Estado, Ramiro Guerrero, informó ayer martes que los peritos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) determinaron que el estudiante de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), Jonathan Quispe Vila, fue victimado a una distancia aproximada a 60 centímetros y no identificaron rastros de pólvora en el cuerpo ni en la vestimenta de la víctima.
"Ese sujeto que dispara en la posición víctima-victimario estaba a una distancia mayor a los 60 centímetros como para que el ángulo ingrese y con las lesiones que se observan en la autopsia médico forense", refirió el perito Arturo Mercado.
El hecho ocurrió el 24 de mayo durante la represión de la Policía a la movilización de la UPEA que exigían mayor presupuesto. Según un video, se ve a Quispe en la manifestación, se observa que escapa, presuntamente de los policías, junto a sus compañeros hacia un domicilio particular, entre las calles Martín Cárdenas y 11 de junio, donde luego apareció muerto.
Las indagaciones apuntan a que la víctima murió producto del impacto de una canica. Se desconoce la identidad del autor y el tipo de arma que se usó en el hecho, aspectos que siguen en investigación.
Al momento, la Fiscalía concluyó seis pericias, entre ellas la de biología, química, toxicología, quimioluminiscencia, criminalística para recabar todos los elementos necesarios en el marco de la investigación; también analizan los videos colectados para identificar a las personas que estaban cerca de Quispe el día del hecho.
"El IDIF tampoco encontró pólvora realizado el examen de química forense no se ha determinado existencia de ningún resto de pólvora, nitrito, nitrato absolutamente nada, ni en la polera de la persona que falleció, ni internamente. No se ha podido determinar la existencia de ningún rastro de pólvora", dijo Guerrero.
Esta afirmación descarta la versión del ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien dijo que el universitario recibió el proyectil en una trayectoria de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, y que para el disparo se utilizó un cilindro de petardo, y que los mismos estudiantes habrían disparado desde un puente de la avenida Juan Pablo II a los policías.
Informó que hicieron pericias en el pasillo donde se encontraba la víctima y se detectó manchas de sangre, la inspección se hizo fuera del domicilio, es decir, en la calle pero no encontraron indicios de sangre.
