Para salvaguardar el majestuoso Cerro Rico de Potosí, el responsable de Patrimonio de la Gobernación de ese Departamento, Elvis Fuertes, afirmó que desalojarán a los mineros que se encuentren trabajando en la franja cónica a 4400 metros de altura y también inspeccionarán e identificarán otros sitios mineros que no atenten contra la estructura del coloso, según una nota de prensa del Ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia.
Esta medida intenta evitar nuevos hundimientos que afecten a la forma cónica de la montaña, como los producidos en 2010 y 2017, cuando el cráter se hundió unos 60 metros, según publicó ayer miércoles la agencia de noticias EFE.
Especialistas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), del Ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia y de instituciones de Potosí visitaron desde el lunes 14 de mayo esta ciudad, incluida en la lista de patrimonio de la Unesco en peligro.
El ministerio, en un comunicado, explicó que el objetivo es sacar de esta lista a lugares protegidos, como el Cerro Rico y sitios coloniales de la ciudad conocida como Villa Imperial.
El Gobierno boliviano ya intentó solucionar el problema en 2014 con la reubicación de mineros que trabajaban por encima de los 4.400 metros, la zona más rica del yacimiento, y con una obra de relleno en seco en el lugar. La cúspide es el lugar más rico del gigantesco yacimiento, pero la explotación en ese sector está prohibida, según el Reglamento Especial para las Actividades Mineras en el cerro que data de 2004.
Hasta entonces, los mineros podían trabajar hasta los 4.700 metros, con autorización de la Corporación Minera de Bolivia.
La riqueza del cerro era conocida por la comunidad quechua originaria de Potosí, aunque no fue explotada a gran escala hasta 1545 con la llegada de los españoles, cuando se convirtió en la mayor mina de plata del mundo y una de las ciudades más grandes del planeta en su época.
El Cerro Rico de Potosí fue el soporte económico de la colonia española en América y fue explotado frenéticamente más de 460 años por su oro y plata. En 1987, el cerro y la ciudad del mismo nombre fueron declarados por la Unesco patrimonio de la humanidad.
