Poco después de hacerse público el informe colombiano sobre el siniestro de una aeronave de la empresa boliviana LaMia que dejo 71 muertos, la mayoría del equipo Chapecoense, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) será sometida a un proceso de reestructuración administrativa, técnica y organizacional, según su director, general Celier Aparicio.
La Autoridad de Aeronáutica Civil de Colombia presentó el 27 de abril el resultado de una investigación sobre el siniestro de la aeronave de LaMia, ocurrido el 28 de noviembre de 2016 en Colombia. Estableció que la aeronave se precipitó a tierra “por falta” de 2.303 kilogramos (kg) de combustible y que la firma tenía una “pésima practica de ahorrar” carburante.
El director de la entidad colombiana, Juan Carlos Salazar, precisó que “las investigaciones son exclusivamente técnicas” y no buscan establecer responsabilidades personales. Esa labor duró un año y cinco meses y vinculó a autoridades e instituciones de cinco países: Colombia, Bolivia, Brasil, Estados Unidos e Inglaterra.
“A partir del informe final que determinó las causas probables y factores contribuyentes al accidente de la aeronave CP 2933, se realizará un proceso de reestructuración administrativa, técnica y organizacional en la DGAC”, anunció Aparicio.
El informe colombiano también emitió 11 recomendaciones, de las cuales seis son para al DGAC y una para la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (Aasana).
Las recomendaciones según la DGAC, tienen que ver con el Programa Estatal de Seguridad Operacional (SSP), enmiendas normativas a las Reglamentaciones Aeronáuticas Bolivianas (RAB), Optimización de Manuales de Operaciones y Aeronavegabilidad, Análisis técnicos sobre los documentos desarrollados por el Sistema Regional de la Vigilancia de la Seguridad Operacional (Srvsop), Circulares Instructivas sobre planeamiento de las operaciones, Conminatorias a Aasana sobre manuales de funciones y Procesos de control de competencias para la comunidad aeronáutica.
