El presidente Evo Morales arremetió ayer miércoles contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la tipificó como "defensora del terrorismo y el separatismo".
La reacción de Morales surge en respuesta a la decisión de la CIDH de admitir una denuncia contra el Estado boliviano por la supuesta ejecución extrajudicial y la violación de derechos humanos en el "caso Terrorismo" del Hotel Las Américas de la ciudad de Santa Cruz.
El 3 de marzo se conoció que luego de ocho años, el 24 de febrero, la CIDH admitió el "derecho de petición" presentado por Gianni Prado Herrera y Carolina Dwyer, en representación de Mario Tádic y otros reclamando la observancia y defensa de los derechos humanos. Tádic fue detenido durante el asalto al hotel y estuvo casi cinco años preso hasta que, mediante un acuerdo con la Fiscalía, se declaró culpable y fue liberado.
A través de su cuenta de Twitter, Morales se refirió a la decisión de la CIDH y aseguró que esta instancia de la OEA se constituye en "defensora del terrorismo y del separatismo que quiso dividir la Patria".
"Si la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admite la demanda del caso hotel Las Américas, entonces, la CIDH es defensora del terrorismo y del separatismo que quiso dividir la Patria y enfrentar a hermanos bolivianos en 2009", manifestó Morales en su mensaje.
El martes 3, el ministro de gobierno, Carlos Romero, también cuestionó la decisión y aseguró que la admisión de la demanda contra el Estado boliviano en la figura de Morales es como "pretender juzgar al presidente porque salvó la unidad de la patria".
90 DÍAS PARA CONCILIAR
Tras la notificación al Estado boliviano por la CIDH, corre un plazo de 90 días para que las partes puedan conciliar y evitar un juicio contra Morales, dijo ayer uno de los abogados del caso Terrorismo, Gary Prado.
Explicó que si llegan a conciliar sobre la reparación de algunos daños por violación a los derechos humanos, ahí se cierra el proceso; caso contrario la Comisión se convierte en acusador contra el Estado junto a las víctimas, ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos en San José de Costa Rica.
