Bolivia y Chile polemizaron el ambiente previo al cierre de los alegatos orales del juicio marítimo en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, con declaraciones que dejaron sentado su distanciamiento; el país vecino cerró hoy miércoles sus argumentaciones y, con ello, empiezan a correr los plazos para conocer el fallo.
Ayer el presidente Evo Morales insistió en que Bolivia busca que se atienda su demanda de negociación de una salida al Pacífico con soberanía en cumplimiento de los compromisos que Chile asumió durante más de 100 años, lo que no significa un acto de venganza que busque perjudicar a un país vecino, con el que consideró que, por el contrario, se debe retomar la confianza.
TURNO DE CHILE
El equipo jurídico chileno hizó referencia hoy en su exposición ante la CIJ, a "tergiversaciones" y "descalificaciones" que hizo Bolivia en sus últimos alegatos orales el lunes 26 de marzo por el diferendo de acceso al mar.
El vecino país en sus argumentos respondió apegado al derecho internacional, respondiendo "acusaciones", enmarcandose "en una estrategia muy política y vinculada" a una campaña del presidente Morales, según expusieron los representantes chilenos.
Ayer martes, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero, explicó que el tono empleado por Chile no es duro, sino que deja clara una posición muy definida y firme.
"Cuando a nosotros, como chilenos, nos señalan que ciudades que son chilenas serían, supuestamente, bolivianas, o se utilizan epítetos descalificadores en contra de Chile, y además se dispone libremente de lo que es la soberanía chilena, el territorio chileno y los derechos de nuestros ciudadanos, allí, entonces, nuestro tono cambia", aclaró el ministro.
