PRESENTACIÓN
Bolivia seguirá presentando sus alegatos hoy martes y el 26 de marzo, mientras Chile lo hará el 22 y 23 de marzo y el miércoles 28.
Frente a los 15 jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el equipo jurídico boliviano empezó ayer a defender los argumentos del juicio marítimo contra Chile reiterando su petición de un acceso al Pacífico ante el tribunal de La Haya.
En la presentación de alegatos el agente boliviano y expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé pidió al más alto tribunal de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que conviene a Chile a sentarse a negociar un acceso al mar por su territorio, en una vista sobre el conflicto que se remonta a finales del siglo XIX.
"Bolivia tenía unos 400 kilómetros de costa antes de la guerra y hoy no tiene nada", afirmó.
Bolivia perdió al acceso al mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883). En el Tratado de Paz y Amistad que le puso fin en 1904 se establecieron las fronteras actuales entre ambos países.
Manifestó que durante décadas, Chile prometió una solución al conflicto, pero después interrumpió las negociaciones. "Solo exigimos que Chile vuelva a la mesa de negociaciones", aseveró el expresidente.
"OBLIGACIÓN"
Citando las numeras ocasiones en las que se entablaron negociaciones bilaterales para atender la demanda boliviana de una salida soberana al mar, el jurista iraní Payam Akhavan aseguró que Chile se encuentra “bajo la obligación vinculante” de negociar".
“Chile está en la obligación vinculante de negociar el fin de la falta de litoral de Bolivia. El caso de Bolivia no se basa en una interpretación creativa del derecho internacional, una teoría de última hora, la obligación de negociar de buena fe es fundamental al concepto mismo al derecho internacional”, destacó el jurista.
“Las promesas repetidas de parte de Chile a efectos de su solución no se pueden reducir a un capricho diplomático que ha de dejarse a placer”, insistió.
Observó que el Gobierno de Santiago mantuvo a lo largo de la historia una “actitud de evasión”; graficó la situación con la construcción de castillos de arena para luego destruirlos.
La negociación de los entonces dictadores Hugo Banzer y Augusto Pinochet, como la agenda de 13 puntos, en la que estuvo el tema del mar, acordada entre los presidentes Michelle Bachelet y Evo Morales fueron expuestos como parte de los alegatos que sustentan la causa instaurada en 2013 ante la falta de respuesta a la centenaria demanda.
Recordó que en 1975 se habló de un corredor que daría a Bolivia 8 kilómetros de litoral, que en contraste con el litoral chileno, que se entiende por 4.300 kilómetros, representaría solo un 0,2%, “pero era una línea vital para Bolivia”, destacó.
También se destacó que el Tratado de 1904, firmado tras la invasión y posterior Guerra del Pacífico, no representó una solución a la causa boliviana y una prueba son las negociaciones posteriores.
Para el abogado, la “intransigencia de Chile causa perplejidad” y calificó de “modesta” la exigencia boliviana de solo “volver a la mesa de negociaciones”.
"A LA NADA"
La abogada de Bolivia, la francesa Monique Chemillier, hizo notar ayer a los jueces de la CIJ, que Chile ha minimizado hasta la "nada" una veintena de compromisos y promesas de Estado de sus más altos representantes para restaurar la condición marítima de Bolivia durante más de un siglo.
"Para Chile no ha ocurrido nada y, lo peor, a partir de 2011 (su gobierno), simplemente cerró la puerta a una negociación", hizo notar a los magistrados de la CIJ.
Con citas textuales, extraídas de informes al Congreso chileno, declaraciones de prensa y acuerdos expresos plasmados en documentos oficiales de intercambio bilateral, Chemillier dijo que, particularmente desde 2011, en el comienzo de la primera presidencia de Sebastián Piñera, Chile desvaneció sus promesas de Estado respecto de la demanda boliviana de negociar una salida soberana al mar formuladas por más de un siglo.
Esto, frente a anteriores gobiernos, desde el de Arturo Alesandri (1920-1924), o de Gabriel González Videla (1946-1952) que se avinieron a un acuerdo con Bolivia durante el siglo XX, o la reflexión de Domingo Santa María, canciller chileno durante el gobierno de Aníbal Pinto, –que lanzó a sus tropas sobre Bolivia y Perú, entre 1879 y 1883 –y que pidió "no matar" al vecino invadido y, por el contrario, asignarle una puerta de calle para que salga y entre sin zozobra ni esperar la venia de alguien para hacerlo.
Chemillier deploró que Chile haya dado por traste, de un plumazo, todo lo hablado y obtenido, en el plano diplomático durante un siglo y más, en que Bolivia debió recuperarse pese a su mediterraneidad.
La letrada gala subrayó, como incomprensible, "que no haya ocurrido nada y que todo lo que ha ocurrido no haya tenido impacto jurídico" para Chile.
Chemillier repuso, como por contraste, que la legislación internacional contiene, empero, los preceptos para reparar tal extremo.
