Los abogados del expresidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada y del exministro Carlos Sánchez, sometidos a juicio civil en EE.UU. por las muertes en las protestas de 2003 denominadas "guerra del gas", culparon ayer de los hechos al mandatario Evo Morales y al líder aimara Felipe Quispe.
En el segundo día del juicio, la abogada Ana Reyes aseveró: "no hubo un plan (del Gobierno de Sánchez de Lozada) para matar gente (...) los responsables de estos trágicos hechos son Morales, líder por entonces del sindicato de cocaleros, y Quispe, dirigente aimara y exmiembro de un grupo indigenista armado".
"Ellos buscaban derrocar al Gobierno", agregó, según un reporte del periodista del Sur de Florida, Curt Anderson, a "The Virginian Pilot".
Por su parte, el representante de los familiares bolivianos Joshep Sorkin dijo que los exfuncionarios ordenaron matar a "todo el que se moviera" en contra de su política.
"A lo que me refiero es que hubo un indiscriminado uso de armas de fuego contra gente inocente. Se disparaba a las ventanas de las casas y básicamente a todo el que se moviera. Si bien ninguno de los acusados disparó las armas, ellos son los responsables", aseveró Sorkin.
