A dos semanas de que concluya este año, los sectores productivos consideraron que en 2018 la economía boliviana seguirá en desaceleración; es decir, crecerá, pero a menor ritmo. En este sentido, esperan que el Gobierno aplique medidas contracíclicas efectivas y de largo plazo que garanticen condiciones de desarrollo económico verdaderamente sostenibles, según publicó ayer El Deber.
Horacio Villegas, presidente de la Cámara Nacional de Industrias, alertó que de no tomarse medidas efectivas y oportunas, la desaceleración económica puede llegar a traducirse en un impacto negativo de proporciones importantes sobre la inversión, la producción industrial y la generación de empleo productivo y formal.
El presidente de los industriales mencionó que en 2017 el sector industrial manufacturero experimentó los efectos negativos de las resoluciones de incremento del 3 % a la tarifa eléctrica y el incremento de hasta el 48% a la tarifa de gas natural.
Asimismo, la baja ejecución presupuestaria en 2017 afectó en gran manera a los constructores, pero tienen propuestas para el próximo año. Rodrigo Crespo, titular de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz, indicó que el sector espera que se reviertan las tendencias de desaceleración que se están produciendo.
“Es fundamental trabajar para atender la agenda sectorial, que se mejoren los niveles de ejecución de la inversión pública y que se prioricen proyectos con altos efectos multiplicadores que permitan el crecimiento de la economía y sobre todo el empleo de los bolivianos”, enfatizó Crespo.
Plantea el desarrollo de iniciativas basadas en el modelo de las Alianzas Público Privadas, al igual que buscar soluciones a los cuellos de botella que frenan o perjudican el desempeño de los agentes privados.
