El secretario general del sindicato de transportistas bolivianos que se dirigen hacia el Perú, Pedro Quispe, afirmó ayer que el caso de la “droga negra” detectada en noviembre, fue un montaje de los choferes peruanos para ser los únicos que puedan transportar carga destinada a Bolivia.
Dijo que desde el 8 de noviembre, no existe ningun funcionario peruano que haya ratificado el transporte de droga en medio de una carga de carbón mineral desde Trujillo hasta Oruro destinado a la Empresa Metalúrgica Vinto.
“No existen pruebas que los 23 camiones estuvieran trayendo droga desde Lima. Tenemos los precintos de seguridad, la documentación y las guías que hemos pasado diferentes trancas, aduanas y policiales desde Lima hasta el Desaguadero. ¿Por qué no agarraron en Lima, Camaná, Atico dónde están los puertos de control?”, cuestionó.
Aseguró que las pruebas de 46 días dieron negativas y por tanto los funcionarios judiciales peruanos deberían liberar los 23 camiones y a los conductores bolivianos.
