El presidente Evo Morales firmó ayer 24 de diciembre un decreto supremo por el cual otorga amnistía para unos 1.800 presos en todo el país que cumplan ciertos requisitos.
El beneficio alcanzará a detenidos que cumplan penas menores a cinco años y mujeres embarazadas.
Morales resaltó que la medida apunta a dar un beneficio a los detenidos por causas menores. Demandó, en este sentido, una justicia más eficiente en Bolivia.
"Lamentablemente, vemos en la Justicia mucha retardación", subrayó en referencia al hacinamiento que hay en las cárceles.
Según datos de la Dirección de Régimen Penitenciario, cerca de 4.500 privados de libertad se beneficiaron desde el 2013 con los decretos presidenciales de indulto y amnistía.
HACINAMIENTOS
El 25 de septiembre, El defensor del Pueblo, David Tezanos, afirmó que por primera vez en la historia de Bolivia se batió el record de llegar a 15.200 personas privadas de libertad con o sin sentencia en distintas cárceles del país.
Según datos de junio de este año que se recoge un comunicado de la Defensoría del 25 de septiembre, hay 14.816 reclusos en las cárceles bolivianas, que enfrentan graves problemas de hacinamiento y, en algunos casos, de violencia e inseguridad.
Esta circunstancia, unida a que el 68,97 % de las personas privadas de libertad en el país está pendiente de recibir una sentencia judicial y muchos de los reclusos que la tienen enfrentan penas por delitos leves como hurto o distribución de drogas a pequeña escala, son los argumentos para promover indultos.
TRES DECRETOS
El Gobierno boliviano, encabezado por Morales, ya promulgó tres decretos de este tipo, llamados "de amnistía, indulto parcial e indulto" en los años 2012, 2013 y 2015, para sacar de las cárceles a presos con sentencias por delitos de poca gravedad o con juicios pendientes por las mismas causas.
