La directora nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), coronel Norma Hurtado, informó ayer que en el primer semestre de 2016 se registraron 31 casos de feminicidio y 589 hechos de abuso sexual.
Además se atendieron 630 denuncias por violación y 18.805 casos por violencia familiar y doméstica, que suman un total de 21.405 casos atendidos por esa institución.
"En este primer semestre tenemos un total de 21.405 casos atendidos a nivel nacional, luego tenemos los casos de feminicidio con un total 31", informó Hurtado.
AMÉRICA LATINA
El 13 de abril, la ONU Mujeres informó que de los 25 países en los que se comete mayor número de homicidios y cualquier forma de violencia a la mujer por cuestiones de género, 14 son latinoamericanos.
El número de feminicidios ha aumentado en los últimos años en América Latina y muchos de ellos permanecen en la impunidad, alertó la directora de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Mujeres para las Américas y el Caribe, la brasileña Luisa Carvalho.
“El feminicidio y otras formas de violencia contra las mujeres en la región siguen en aumento y la aplicación de la justicia continúa siendo limitada, con 98 por ciento de impunidad”, aseguró Carvalho en el informe de su estudio Prevenir los conflictos, transformar la justicia, garantizar la paz
Para la directora la de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, el contexto de violencia que se vive en la región, sobre todo la que se dirige hacia la mujer, “no es sorprendente”.
Las tasas más altas la tienen 25 países del mundo, 14 de ellos de la región. Guatemala, El Salvador y Honduras figuran con unos de los índices más altos del planeta y en Argentina y México también se reportan cifras alarmantes.
"Nos encontramos ante una situación de gran emergencia que requiere la coordinación de todos los actores", dijo la directora de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Luisa Carvalho, al presentar el estudio.
Sin embargo, ya desde 2012 la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) advertía que en América Latina estos crímenes alcanzaban "niveles cercanos a los de pandemia".
El modo más cruento de matar a las féminas es la incineración. El interior de las casas se convierte en el primer escenario de muerte y en muchos de los casos había denuncias judiciales, exclusión del violento y prohibición de acercamiento del maltratador.
