PREOCUPACIÓN
El presidente Evo Morales lamentó que algunos programas sociales estén funcionando mal, debido a que estos son mal administrados.
El director de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV), Alfonso Parrado, anunció ayer que el próximo año se construirán otras 25.000 viviendas sociales en todo el país: 5.000 en el área rural y 20.000 en el área urbana.
"Para el año 2016 tenemos dos compromisos, uno, el darle sostenibilidad, darle proyección, el reto es 5.000 viviendas en comunidades rurales y en el área urbana son 20.000, lo que significaría las 25.000 viviendas que debemos construir en el año 2016", remarcó en una entrevista en canal estatal.
Recordó que antes del 2005 no se construían viviendas sociales en el país, situación que cambió a partir de 2006.
"Entre el 2000 y 2006 la producción de viviendas era de 1.600 viviendas por año y entre el 2006 y 2009 se incrementa a 2.978 viviendas por año, luego en el segundo periodo de Gobierno 11.207 viviendas cada año, y la pretensión es casi triplicar, llegar a 35.000 viviendas, y hasta el 2020 llegar a las 208.000 viviendas", especificó.
RECURSOS
El director de la ANV informó que los recursos económicos ascienden a 1.100 millones de Bolivianos para los programas regulares y para el área de comunidades urbanas 1.200 millones.
"Para comunidades urbanas los recursos que se están utilizando son los saldos del programa de Vivienda Social y Solidaria, son el dinero que no se ha logrado ejecutar en el periodo 2007-2013, se están reinvirtiendo y se están constituyendo en este recurso que pretendemos sea un círculo virtuoso que permita girar ese capital para que comunidades urbanas sea sostenible", remarcó.
Agregó que también son los recursos cotidianos que recibe la Agencia Nacional de Vivienda de la recaudación del dos por ciento del aporte patronal público y privado.
El vicepresidente Álvaro García Linera entregó el 18 de diciembre 75 viviendas en el barrio Tarumá de Riberalta a familias que resultaron afectadas por las inundaciones en Beni a principios del 2014.
Cada vivienda demandó una inversión de 112.000 Bolivianos y consta de dos dormitorios, sala, cocina, entre otros ambientes, además de baño, instalaciones de agua y de energía eléctrica.
Los trabajos para dotar de techo propio a las familias damnificadas por los desastres naturales estuvieron a cargo de la Agencia Estatal de Vivienda.
