Bolivia es uno de los países menos comprometidos del mundo en el combate a la corrupción, según un estudio del Natural Resource Governance Institute (NRGI), que elaboró un ranking de los países más implicados en la lucha contra el desvío de fondos públicos.
De los 209 países analizados, varios latinoamericanos se encuentran a la cola. Venezuela, Ecuador y Bolivia obtienen las peores puntuaciones de la región y están entre las últimas del mundo. Chile, Uruguay y Costa Rica abanderan la lucha contra la corrupción en América Latina, según el informe.
El Natural Resource Governance Institute (NRGI) es un instituto sin fines de lucro dedicado al diseño de políticas y al otorgamiento de subvenciones y ayudas "cuyo objetivo es promover una gestión eficaz, transparente y responsable de los recursos petrolíferos, gasíferos y minerales en favor del bien común", reza su página web.
NRGI tiene su sede en Nueva York y cuenta con delegaciones en Londres (Inglaterra) y Accra (Ghana), así como con presencia regional en Azerbaiyán, Nigeria, Indonesia, Tanzania y Perú. Trabaja en más de 30 países.
El estudio toma en cuenta diferentes indicadores que componen el índice de gobernabilidad. Dos de ellos -el del Control de la Corrupción y el de calidad del Estado de Derecho- son considerados claves para frenar las prácticas ilícitas de desvío de fondos públicos y sobornos.
Bolivia figura en el puesto 183 en cuanto a calidad del Estado de Derecho y en el 146 en Control de la Corrupción. Venezuela, que es considerado el peor de la región, aparece en los puestos 208 y 199 en cada uno de estos indicadores.
Según el informe, la corrupción tiene una relación directa con la desigualdad y la pobreza. Los países que atacan su corrupción pueden incrementar su Producto Interior Bruto (PIB) hasta en un 300%, por lo que mejora también sectores públicos como la salud o la educación.
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