Iryo ha reclamado a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) que revise los protocolos de circulación que se aplican cuando dejan de funcionar los sistemas de protección y seguridad de la alta velocidad, en la misma línea de lo que también ha pedido el sindicato de maquinistas Semaf.
Fuentes de Iryo han dicho a EFE que así lo han trasladado en una carta enviada a la AESF, organismo dependiente del Ministerio de Transportes, en la que la operadora plantea la necesidad de «reevaluar» las condiciones de circulación cuando se pierde la supervisión del sistema LZB y los trenes pasan a circular bajo el sistema de Bloqueo de Señalización Lateral (BSL).
Según las fuentes, Iryo pide que se estudie, entre otras alternativas, limitar a 40 kilómetros por hora la velocidad de los trenes que circulen bajo el sistema BSL y con el sistema ASFA como protección, cuando se produzca una pérdida de transmisión del LZB.
La medida es similar a la reclamada en los últimos días por el sindicato de maquinistas Semaf, que ha urgido, también en una carta enviada a la AESF, a que se impida que los trenes de alta velocidad puedan reanudar la circulación «con marcha normal» cuando pueda haber más de un tren en el mismo cantón y se active el sistema BSL porque ha dejado de funcionar el LZB o el ERTMS.
Por su parte, Renfe, trabaja en un documento de instrucciones para sus maquinistas que incluye igualmente la consigna de impedir a estos circular a marcha normal cuando cae el sistema LZB.
Cinco días después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que han fallecido 69 personas, la investigación apunta a una cadena de fallos, según la cual, tras una caída del sistema de seguridad LZB, una orden del centro de control de Adif autorizó al AVE de Renfe a reanudar la marcha a velocidad normal (con un límite de 200 km/h), pese a que un Iryo estaba detenido delante en el mismo cantón.
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