Canadá cerró filas este domingo en torno a su primer ministro, Mark Carney, y su decisión de plantar cara a Estados Unidos, en una muestra de unidad política, sindical y social ante una posible prolongada guerra comercial con su vecino del sur, tras el fracaso de las negociaciones con Washington.
Desde los principales medios nacionales hasta los primeros ministros provinciales y organizaciones sindicales han respaldado la negativa de Carney a aceptar un acuerdo que, según explicó en la víspera, amenazaba la soberanía canadiense, habría limitado su capacidad para negociar tratados con otros países y perjudicaba a sectores estratégicos como el automotriz.
Incluso el líder conservador, Pierre Poilievre, habitualmente muy crítico con Carney, afirmó que Canadá no podía aceptar “un mal acuerdo” y reclamó unidad nacional ante los aranceles estadounidenses.
