Casi medio centenar de personas murieron y 2.000 tuvieron que ser evacuadas después de que un fuerte terremoto de magnitud 7,7 sacudiera este sábado la costa de la isla indonesia de Flores (este), mientras las autoridades continúan las labores de búsqueda y rescate. Horas más tarde, en la isla de Sumatra (norte), se registró otro sismo, aunque de 6,9 grados Richter, que no habría dejado víctimas.
El primer seísmo tuvo lugar cerca de las 6:00 hora local (19:00 del viernes en Bolivia) con el epicentro a unos 62 kilómetros al noroeste de Ende, la ciudad más poblada de Flores, con cerca de 90.000 habitantes, y a una profundidad de 10 kilómetros, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Según la Agencia de Gestión de Desastres Local (BPBD, por sus siglas en indonesio), más de un centenar de viviendas de la isla sufrieron daños y se registraron aludes en algunos puntos de Flores. También resultó afectado el aeropuerto de la turística Komodo, si bien sigue operativo, dijo el ministro de Transportes, Dudy Purwagandhi.
Un portavoz de la BNPB, Oche Seko, indicó a EFE que los hospitales de la zona, entre ellos en la ciudad de Ende, tuvieron que evacuar pacientes a las zonas exteriores y que “no tienen tiendas suficientes” en las que alojarlos.
Alrededor de 2.000 residentes quedaron evacuados de las zonas costeras tras el fuerte temblor, que activó la alerta temprana de tsunami, suspendida poco después. Varias viviendas sufrieron inundaciones en algunas zonas de la isla después de que el terremoto provocara olas de un máximo de cerca de un metro de altura en el distrito de Ende.
TESTIMONIOS
“Empezó a temblar todo, las paredes se resquebrajaron y nos cayeron trozos de techo en la cabeza”, relató a EFE el español Santiago Tinoco desde el oeste de Flores.
“Tuvimos mucho miedo a que se nos viniera el edificio encima”, cuenta Tinoco, quien reside en la localidad de Labuan Bajo, puerta de entrada del Parque Nacional de Komodo, donde trabaja.
