Mientras países de todo el mundo condenaron de manera unánime, en mensajes de conmoción y alivio, el incidente ocurrido la noche del sábado en una cena a la que asistían el presidente estadounidense, Donald Trump, y altos miembros de su gobierno, se conocían detalles de un manifiesto escrito por Cole Thomas Allen, el atacante que dejó mal parada a la seguridad del Servicio Secreto de Estados Unidos.
Allen, de 31 años, intentó ingresar armado y con disparos a la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca que se celebraba en el Hotel Hilton de Washington. Él, apenas diez minutos antes del ataque, envió a sus familiares un extenso manifiesto en el que identificaba como “objetivos” a los miembros del gobierno de Trump, según reveló este domingo el diario New York Post.
En el documento de 1.052 palabras, obtenido por el rotativo neoyorquino, detalló una lista de prioridades para el ataque, situando a los altos cargos de la Administración Trump en la cima de sus objetivos, con la única excepción del director del FBI, Kash Patel.
Allen justifica sus acciones describiéndose como un ciudadano que no está dispuesto a permitir que un “pedófilo, violador y traidor” –una posible referencia a Trump– actúe en su nombre.
En su carta, también apunta a la vulnerabilidad del hotel Washington Hilton, donde se hospedó y se realizó el evento.
“Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada 3 metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento”, escribió.
Allen describió como “insana” la supuesta incompetencia del Servicio Secreto, afirmando que pudo introducir múltiples armas en el hotel sin ser detectado. “Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta”, agregó.
“Lo que noté inmediatamente al entrar al hotel es la sensación de arrogancia. Entro con múltiples armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. La seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasa si alguien hace el registro (check-in) el día anterior”, detalló.
