La llegada de ayuda humanitaria desde México, el anuncio de que Chile también enviará y la decisión de Moscú de mandar crudo a Cuba, supusieron este jueves un motivo de mínima esperanza en la isla, asfixiada económica y energéticamente por el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
Por la estrecha bocana de la bahía de La Habana entraron dos buques de apoyo logístico de la Armada de México, el Papaloapan y el Isla Holbox, con 814 toneladas de alimentos y productos de higiene.
La ministra de Comercio Interior de Cuba, Betsy Díaz, agradeció la entrega en un acto sin medios de comunicación. “Nos sentimos acompañados por México, por su humanismo, su solidaridad y su hermandad”, dijo Díaz según el perfil en redes sociales del Gobierno de Cuba.
El Ejecutivo mexicano, que avanzó nuevos envíos de hasta 1.500 toneladas de frijoles y leche en polvo, aseguró que sigue realizando gestiones diplomáticas con Washington para apoyar a Cuba y que sigue abierta a mediar en una potencial negociación entre ambos.
Estados Unidos cortó los envíos de petróleo venezolano a Cuba tras la operación militar con la que capturó el pasado 3 de enero al presidente de ese país, Nicolás Maduro, y tres semanas después aprobó una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a quien proporcione crudo a la isla.
Otro aliado clave de Cuba, Rusia, anunció también su intención de mandar a la isla en breve un cargamento de petróleo y productos relacionados “en calidad de ayuda humanitaria” y a pesar del bloqueo estadounidense.
APAGÓN
Cuba tuvo apagones durante toda la jornada del jueves, los cuales dejaron sin corriente a la misma vez al 59 % del país en la tarde-noche cuando aumenta el consumo de energía, informó este jueves la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE).
El asedio petrolero de EEUU ha agravado la ya crítica situación energética en Cuba, que desde el verano de 2024 sufre prolongados apagones diarios en todas las regiones.
El Gobierno cubano argumenta que entre las principales causas de la crisis energética están que no tiene divisas para adquirir combustibles y el pésimo estado de las centrales termoeléctricas, con décadas acumuladas de explotación.
