El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, enterraron este martes el hacha de guerra con una reunión de tono amable en la Casa Blanca, tras un año marcado por desencuentros e insultos cruzados.
Aunque Petro no recibió una recepción de alto perfil y el encuentro se celebró a puerta cerrada, al término de las dos horas de conversación ambos expresaron su satisfacción. El mandatario incluso le escribió una dedicatoria que decía: “Fue un gran honor, amo a Colombia”.
“Él y yo no éramos precisamente los mejores amigos, pero no me sentí ofendido porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto, y nos llevamos muy bien”, declaró posteriormente Trump ante la prensa.
Por su parte, Petro reveló desde la embajada colombiana en Washington que salió con una “impresión positiva” de la reunión, en la que no hubo “humillaciones de ningún tipo”. Además, invitó a Trump a visitar su país, específicamente Cartagena de Indias, que describió como “un lugar bello y hermoso para vivir”.
