Con la elección de la oficialista Laura Fernández como la próxima presidenta para el periodo 2026-2030, Costa Rica ratificó el domingo su giro hacia la derecha y se encamina a cambios “profundos e irreversibles”, mientras que la oposición advirtió que no permitirá “cosas indebidas”.
La presidenta electa, quien comenzará su mandato el 8 de mayo, anunció un “cambio profundo e irreversible” para fundar “la tercera república”, y prometió a la oposición que su Gobierno será de “diálogo y conciliación”.
“Nos toca edificar la tercera república. El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible”, expresó Fernández desde una tarima ubicada en las afueras de un hotel de San José, donde se reunieron cientos de sus seguidores.
