El gobierno de Gabriel Boric decretó estado de excepción por catástrofe y toque de queda en gran parte del país tras el apagón masivo que este martes dejó sin electricidad a millones de personas desde Arica hasta Los Lagos.
La medida, anunciada por la ministra del Interior, Carolina Tohá, buscó contener el caos generado por la paralización de servicios esenciales, como el metro y el transporte público, así como evitar posibles disturbios en medio de la incertidumbre.
La falla, que se extendió por casi ocho horas y afectó a más de ocho millones de personas, mantenía a Chile, al cierre de la presente edición, en una crisis sin precedentes.
LA PALABRA DE BORIC
Después de que el Coordinador Eléctrico Nacional señaló que la causa sería una desconexión en el sistema de transmisión, en una declaración institucional, cuando el suministro regresaba, el presidente Boric culpó al sector de la empresa privada del masivo corte energético y aseguró que es intolerable que su actividad ponga en riesgo a millones de personas. “Lo ocurrido hoy (por el martes) nos indigna. No es tolerable que por responsabilidad de una o de varias empresas se afecte la vida cotidiana de millones de personas”, subrayó.
“Nos vamos a asegurar que los responsables de esta emergencia tengan que responder a la institucionalidad. También queremos las instituciones funcionen bien y termine esta emergencia”, afirmó. El mandatario explicó que el apagón fue “producto de una falla de la empresa ISA Chile se produjo un corte de luz masivo en gran parte del país... Como Gobierno tenemos el deber de estar muy encima de ello a todo momento”.
Cuando el Presidente se dirigió a la nación, el suministro había sido restablecido en 4.150.000 hogares, un poco menos del 50% del total de afectados, según sus propias cifras. Aún así, Boric insistió en mantener las medidas de seguridad decretadas, es decir, el estado de emergencia y el toque de queda hasta las 5:00 hora local del miércoles para garantizar la “seguridad de las personas”.
