El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, regresó este miércoles en silencio a su Australia natal tras acordar su libertad con la justicia estadounidense 14 años después de la mayor filtración de documentos clasificados de EE.UU., mientras su esposa pidió “tiempo” para que “pueda hablar de nuevo”.
Assange aterrizó en el aeropuerto internacional de Camberra en un vuelo chárter, después de un largo viaje que comenzó el lunes en Londres y que le llevó a realizar el martes un parada técnica en Bangkok antes de comparecer hoy en Islas Marianas del Norte como parte del pacto con EE.UU.
El activista, de 52 años, salió del jet privado -el mismo en el que la cantante Taylor Swift viajó a la Super Bowl en febrero- enfundado en un traje oscuro, con camisa blanca y corbata, y con el puño en alto saludó con gestos a decenas de medios de comunicación y seguidores que lo aguardaban y vitoreaban.
