Una semana después de las elecciones generales que le dieron un aplastante triunfo a Javier Milei, los sectores de la izquierda argentina empezaron a echar a andar una andanada de amenazas, anuncios de protestas sociales y resistencia callejera contra el futuro gobierno, que iniciará su gestión este domingo 10 de diciembre.
Milei se impuso en las elecciones con el 56% de los votos, anunciando la aplicación de políticas de shock con drásticos recortes del gasto fiscal y la privatización de las empresas públicas, como parte de un paquete de medidas para equilibrar las finanzas públicas y revertir la dramática situación económica de ese país, golpeado por una espiral inflacionaria que sumió en la pobreza a más del 40% de su población.
Mientras el presidente electo alista sus primeras medidas y conforma su gabinete para encararlas, desde sectores afines a kichnerismo y la misma Cristina Fernández de Kichner dejaron entrever sus intereses golpistas a partir de la resistencia en las calles.
La vicepresidenta saliente de Argentina se despidió el pasado martes de los trabajadores del Senado, pero aseguró que “estará cerquita” después la asunción de Milei.
“Quiero despedirme... Bueno, despedirme... Voy a estar cerquita, acá en el Patria (el laboratorio de ideas argentino Instituto Pensamiento, Acción y Trabajo para la Inclusión Americana fundado en 2016 por la propia Fernández)", reconoció la vicepresidenta.
Fernández cerró sus palabras en la sede de la Cámara alta, que presidió durante esta legislatura como vicepresidenta de la fórmula con la que Alberto Fernández ganó las elecciones en 2019, sin dejar clara su retirada definitiva de la política tras la salida del actual Ejecutivo peronista.
"(Estaré) a dos cuadras, así que cualquier cosa ya saben dónde encontrarme", dijo Fernández, quien formó parte de la primera línea de la política argentina durante las últimas décadas.
