El Gobierno francés adoptó este miércoles sin voto parlamentario la ley de trayectoria parlamentaria para los próximos años, por lo que tendrá que afrontar una nueva moción de censura presentada por los partidos de izquierda. Sin mayoría absoluta en la Cámara Baja, el Ejecutivo que dirige Élisabeth Borne recurrió al controvertido artículo 49.3, lo que abrió la puerta a otra censura. Es la primera vez que lo hace desde que lo utilizara para sacar adelante la reforma de las pensiones que provocó una gran contestación en el país y que tuvo contra las cuerdas al Ejecutivo, que tuvo que afrontar dos mociones de censura, una de ellas superada por solo nueve votos.
