El Instituto para Obras de Religión (IOR), conocido como banco vaticano, reclamó que los imputados en un juicio por supuestas irregularidades financieras devuelvan unos 700 millones de euros malversados, en la audiencia del proceso celebrada ayer en el Vaticano.
El abogado del IOR, Roberto Stato, que representa a la entidad que se apersonó como parte civil, pidió “la condena de los imputados y la verificación de sus responsabilidad penales”. Así como “la condena a devolver todo lo que ha sido ilegalmente sustraído”. Sostuvo que el primer “damnificado” por estos hechos es el papa ya que los imputados malversaron 700 millones de euros durante años desembolsados por el banco para sus actividades, una cantidad gestionada por la Secretaría de Estado. Además, estimó, basándose en un informe pericial, en 287.494 euros el perjuicio “moral y de reputación”.
