Las imágenes del político republicano Mitch McConnell, de 81 años de edad, paralizado en una rueda de prensa han puesto el foco sobre un término que domina la política en Estados Unidos, la gerontocracia, y han reavivado un debate: ¿debería haber una edad límite para poder gobernar?
El último suceso protagonizado esta semana por el líder de la minoría republicana en el Senado ha levantado críticas en su propio partido y, según la prensa estadounidense, algunos senadores están pidiendo que se convoque una reunión urgente para hablar sobre su liderazgo.
Pero McConnell ha dejado claro en numerosas ocasiones que no abandonará su puesto antes de tiempo y no existe ningún mecanismo por el que puedan apartarlo.
Un día después de los incómodos momentos, el médico del Capitolio le daba la autorización para continuar con su agenda y achacaba lo sucedido a la deshidratación o a las consecuencias de un golpe.
