El Tribunal de la Ciudad del Vaticano retomó hoy el juicio contra los activistas medioambientales que en agosto de 2022 pegaron sus manos a la famosa escultura del Laocoonte para protestar contra la crisis climática.
"El Laocoonte, expuesto en los Museos Vaticanos, es una obra de renombre mundial y por eso elegimos hacer la protesta allí", aseguró a EFE la activista Ester Goffi, de 26 años, integrante del colectivo "Ultima Generazione" y acusada en el proceso.
El pasado mes de marzo se convocó una primera audiencia, pero ninguno de los imputados acudió en protesta por la incapacidad de escoger libremente sus propios abogados, ya que su defensa debe estar autorizada a ejercer en la jurisdicción vaticana.
Además de Ester, también está imputado por pegar sus manos a la base del Laocoonte Guido Viero, de 61 años, y Laura Zorzini, la activista que grabó la protesta con su teléfono, que fue requisado.
"Estoy bastante agobiada, por supuesto, pero también tranquila porque siento que tengo razón en lo que estamos haciendo. Me impulsa un profundo sentido de la justicia y el hecho de que no podemos permanecer inmóviles ante esta crisis climática", explicó Goffi minutos antes de entrar en dependencias vaticanas.
