El Congreso brasileño oficializó este miércoles la apertura de una comisión parlamentaria para investigar la asonada del pasado 8 de enero, al tiempo que el expresidente Jair Bolsonaro negó ante la Policía toda responsabilidad en esos sucesos.
El presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, se encargó de leer la petición de apertura de la comisión, cuya instauración fue promovida por la oposición de derecha, que sostiene que el Gobierno incurrió en “omisiones” y “fallos” de seguridad, con una aparente intención de generar una “ola de solidaridad” con el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Esa versión, calificada como “un disparate” por el oficialismo, fue defendida sobre todo por el diputado Eduardo Bolsonaro, uno de los tres hijos del exmandatario que actúa en política y que puede llegar a integrar la comisión.
