Cientos de miles de israelíes salieron ayer, de nuevo a las calles, por decimosexto sábado consecutivo, de todo el país, con Tel Aviv como epicentro, para protestar contra el gobierno de Benjamín Netanyahu, el más derechista de la historia de Israel, y su polémica reforma judicial.
Las manifestaciones multitudinarias de ayer se produjeron tres días antes de que Israel celebre su “Día de la Independencia”, el 75º aniversario de la fundación del Estado.
Además de la manifestación central en Tel Aviv con más de 110.000 asistentes, hubo convocatorias en Jerusalén, Haifa, Beersheba, Netanya, Ashdod, Beit Shemesh, Kfar Saba o Bat Yam.
“Al continuar con el golpe judicial, el gobierno está abriendo una grieta más profunda dentro de la sociedad israelí, dañando la economía y dañando la seguridad de Israel”, dijeron los organizadores de las protestas, que no ceden después de más de cuatro meses a pesar de que Netanyahu congelara la reforma a finales de marzo.
