Frente a una fuerte escasez de mano de obra calificado, el gobierno alemán de Olaf Scholz presentó ayer un proyecto de ley que busca facilitar la obtención de visas de trabajo para los ciudadanos de fuera de la Unión Europea.
El objetivo de la primera economía europea es atraer más trabajadores extranjeros, a contracorriente del resto de países europeos que buscan cerrar sus fronteras a la inmigración.
Pronto ya no será necesario presentar un contrato de trabajo para instalarse, lo cual será reemplazado por un sistema de puntos que mide el “potencial” de integración de los candidatos, como se hace ya en Canadá.
“Nos aseguraremos de traer al país a los trabajadores calificados que nuestra economía necesita con urgencia desde hace años”, dijo la ministra del Interior, Nancy Faeser, al presentar el proyecto de ley que aún debe ser aprobado por los parlamentarios.
