Los socorristas continuaban ayer, sábado, encontrando supervivientes entre los escombros, cinco días después del terremoto que devastó Turquía y Siria y que dejó más de 28.000 muertos.
El frío gélido en la zona dificulta los rescates y agudiza el sufrimiento de la población. Según la ONU, al menos 870.000 personas precisan urgentemente comida y, solo en Siria, 5,3 millones de personas se quedaron sin casa.
Pero, entre la muerte y la destrucción, los rescatistas siguen encontrando supervivientes.
“¿Sigue el mundo ahí?”, preguntó Menekse Tabak, de 70 años, mientras era extraída de entre los cascotes en la ciudad turca de Kahramanmaras –epicentro del sismo de magnitud 7,8 que sacudió la región–, según un video de la cadena estatal TRT Haber.
