Un atentado con bomba mató a 100 personas en una mezquita del cuartel general de la Policía en Peshawar, en el noroeste de Pakistán. Según la autoridades policiales, el hecho se debió a una represalia por las operaciones contra grupos islamistas armados.
Cuando se produjo la explosión, el lunes, entre 300 y 400 policías se encontraban para la oración del mediodía en la mezquita, situada dentro de las instalaciones policiales, un zona habitualmente muy vigilada.
El gobierno de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, de la que Peshawar es capital, dijo que el último balance era de 100 muertos y 221 heridos. La gran mayoría eran policías.
“Estamos en primera línea” en la lucha contra los movimientos islamistas armados “y por eso fuimos el objetivo”, declaró el jefe de la policía de Peshawar, Muhammad Ijaz Khan. “El objetivo es desmoralizarnos como fuerza policial”, agregó.
