El Gobierno alemán se mantiene firme y no cede a las presiones que soporta desde hace semanas para dar el visto bueno al envío a Kiev de sus potentes carros de combate, los tanques Leopard.
Según su nuevo ministro de Defensa, Boris Pistorius, entre los aliados todavía no existe una opinión unánime en favor del despliegue de tanques pesados de fabricación occidental. Las expectativas puestas en la reunión de este viernes en la base aérea de Ramstein han dado como resultado el mantenimiento de la negativa, pero con matices. Alemania no cierra la puerta a un futuro cambio de opinión, pero requiere de sus socios una coalición internacional para dar el paso.
Mientras tanto, las Fuerzas Armadas alemanas no se van a quedar cruzadas de brazos esperando que llegue ese acuerdo, según ha explicado Pistorius en Ramstein. El Gobierno se propone hacer un inventario de sus Leopard para saber con exactitud en qué estado se encuentran y cuántos podría enviar a Ucrania. “Nos estamos preparando por si acaso”, ha señalado.
