Más de cien personas fueron detenidas en el este de Pakistán por la muerte de un capataz de fábrica originario de Sri Lanka que fue linchado y quemado acusado de blasfemia, anunciaron el sábado responsables locales.
120 personas, incluido uno de los principales sospechosos, fueron detenidos tras el crimen, afirmó a la AFP el portavoz de la policía local, Khurram Shehzad.
Tras este brutal asesinato, grabado en videos que circulaban por las redes sociales, el primer ministro Imran Khan habló de "día de vergüenza para Pakistán".
El crimen tuvo lugar en la localidad de Sialkot (provincia de Punyab), a unos 200 km al sudeste de la capital, Islamabad, después de que corrieran rumores de que este director de una fábrica había blasfemado, indicó la policía.
"Corría en la fábrica el rumor de que el director había rasgado una imagen religiosa y la había tirado a la basura", declaró a la AFP Zulfiqar Ali, un oficial de la policía local.
Según Hasan Khawar, portavoz de las autoridades de la provincia, entre 800 y 900 personas lincharon a la víctima.
La blasfemia es un problema muy sensible en Pakistán, donde inclusive informaciones no probadas de ofensa al islam pueden desencadenar linchamientos.
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