La nueva ley nació como pionera, con vocación de servir como modelo para los numerosos países donde los "riders", repartidores cargados con grandes mochilas que se mueven en moto o bicicleta, han aumentado exponencialmente.
La conocida como "ley rider", adoptada a mitad de mayo por el gobierno de izquierda de Pedro Sánchez, hizo que miles de ellos, considerados hasta ahora como trabajadores a cuenta propia, fueran contratados en las últimas semanas.
"Esas personas ahora sí tienen protección social", celebra Carlos Gutiérrez, del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), para quien esta reforma "ya está produciendo efectos".
El texto, que entró en vigor el 12 de agosto, introdujo en el Estatuto de los Trabajadores una "presunción de laboralidad" para todos los repartidores que trabajan a través de aplicaciones como Uber Eats, Glovo o Deliveroo. El cambio suponía una auténtica revolución para las plataformas, obligadas ahora a pagar las cotizaciones sociales de estos empleados.
"Son mejoras importantes para los repartidores, que tienen condiciones de trabajo precarias. Pero hay que seguir vigilantes, porque todavía hay problemas pendientes", subraya Rubén Ranz, del sindicato UGT (Unión General de Trabajadores).
Con el sector sacudido por la nueva norma, el grupo británico Deliveroo anunció a finales de julio sus planes de abandonar España, pese a tratarse de uno de los mercados más dinámicos para el reparto de comida a domicilio, con 4,7 millones de clientes registrados a finales de 2019, según el gabinete de estudios Afi.
La operación de salida, que ya se había planteado antes de la aplicación de la ley, está actualmente en fase de finalización. "Deliveroo ya abrió un procedimiento de despido colectivo", explica Ranz, que afectará a 3.871 personas, pero "todavía no tenemos las condiciones", apunta.
'Periodo caótico'
Aún resulta difícil determinar quién resultará beneficiado por la marcha de Deliveroo, ya que las plataformas han apostado por diferentes modelos para adaptarse al nuevo marco legal.
Just Eat, que se había mostrado favorable a la reforma, lanzó durante el verano negociaciones con los sindicatos para poner en marcha su "propria red de repartidores". En el mercado español desde hace 11 años, la empresa tendrá entonces el "primer convenio colectivo" del sector, según su director, Patrik Bergareche.
El gigante californiano Uber Eats, de su lado, optó por un sistema de subcontratación: los repartidores que usan su aplicación son ahora asalariados a través de empresas intermedias del sector de la logística, como Closer Logistics, Deelivers y Delorean.
La nueva ley nació como pionera, con vocación de servir como modelo para los numerosos países donde los "riders", repartidores cargados con grandes mochilas que se mueven en moto o bicicleta, han aumentado exponencialmente.
La conocida como "ley rider", adoptada a mitad de mayo por el gobierno de izquierda de Pedro Sánchez, hizo que miles de ellos, considerados hasta ahora como trabajadores a cuenta propia, fueran contratados en las últimas semanas.
"Esas personas ahora sí tienen protección social", celebra Carlos Gutiérrez, del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), para quien esta reforma "ya está produciendo efectos".
El texto, que entró en vigor el 12 de agosto, introdujo en el Estatuto de los Trabajadores una "presunción de laboralidad" para todos los repartidores que trabajan a través de aplicaciones como Uber Eats, Glovo o Deliveroo. El cambio suponía una auténtica revolución para las plataformas, obligadas ahora a pagar las cotizaciones sociales de estos empleados.
"Son mejoras importantes para los repartidores, que tienen condiciones de trabajo precarias. Pero hay que seguir vigilantes, porque todavía hay problemas pendientes", subraya Rubén Ranz, del sindicato UGT (Unión General de Trabajadores).
Con el sector sacudido por la nueva norma, el grupo británico Deliveroo anunció a finales de julio sus planes de abandonar España, pese a tratarse de uno de los mercados más dinámicos para el reparto de comida a domicilio, con 4,7 millones de clientes registrados a finales de 2019, según el gabinete de estudios Afi.
La operación de salida, que ya se había planteado antes de la aplicación de la ley, está actualmente en fase de finalización. "Deliveroo ya abrió un procedimiento de despido colectivo", explica Ranz, que afectará a 3.871 personas, pero "todavía no tenemos las condiciones", apunta.
'Periodo caótico'
Aún resulta difícil determinar quién resultará beneficiado por la marcha de Deliveroo, ya que las plataformas han apostado por diferentes modelos para adaptarse al nuevo marco legal.
Just Eat, que se había mostrado favorable a la reforma, lanzó durante el verano negociaciones con los sindicatos para poner en marcha su "propria red de repartidores". En el mercado español desde hace 11 años, la empresa tendrá entonces el "primer convenio colectivo" del sector, según su director, Patrik Bergareche.
El gigante californiano Uber Eats, de su lado, optó por un sistema de subcontratación: los repartidores que usan su aplicación son ahora asalariados a través de empresas intermedias del sector de la logística, como Closer Logistics, Deelivers y Delorean.
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