El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dirigido desde diciembre pasado por el argentino Rafael Grossi, parece estar decidido a aumentar su presión de verificación e inspección sobre Irán.
En el primer informe trimestral emitido por la agencia nuclear sobre Irán bajo dirección de Grossi, el nuevo director general expresa su "seria preocupación" por la falta de respuestas sobre pasadas actividades de la República Islámica.
"Esto afecta de forma adversa la capacidad del organismo para esclarecer y resolver preguntas y por ello dar garantías sobre la ausencia de materiales y actividades nucleares no declaradas en Irán", señala el OIEA en el documento emitido en Viena.
Al mismo tiempo, los inspectores del organismo en Irán ha registrado que las reservas de uranio enriquecido -un material con uso civil y militar- se triplicaron en Irán entre noviembre y febrero pasado, superando por primera vez los mil kilos, muy por encima de los 300 permitidos por el acuerdo de 2015.
El llamado "plan completo de acción conjunto" (JCPAO, en sus siglas en inglés), firmado entonces seis grandes potencias e Irán, estipula importantes limitaciones al programa nuclear iraní, a cambio de alivios comerciales y económicos.
Todo ello, con el objetivo de evitar que Irán pueda hacerse con armas atómicas en menos de un año.
