Tras una semana de movilización del frente sindical contra la reforma de las pensiones presentada por el Gobierno francés, el primer ministro, Édouard Philippe, abrió ayer vías de diálogo para distender una situación que mantiene el país en parálisis parcial.
A través de un mensaje en la red social Twitter, el jefe del Gobierno anunció contactos con todos los responsables sindicales, poco después que desde Bruselas, donde participaba en la cumbre europea, el presidente, Emmanuel Macron, pidiera "concertación".
La mano tendida aparece como la única salida al bloqueo actual, que se encarna sobre todo en los transportes, el sector más afectado por los paros, y cuyo efecto de parálisis afecta a millones de personas todos los días.
El Gobierno busca una salida al conflicto y, aunque no está dispuesto a renunciar a lo esencial, considera que hay materia para el diálogo con los sindicatos.
