Tras dos años de concertaciones y una semana de fuerte protesta social, el Gobierno francés presentó ayer una reforma de las pensiones para instaurar un sistema universal por puntos, pero se encontró con el rechazo inmediato de los sindicatos.
Ayer se detalló por fin su contenido y se presentó, en palabras del primer ministro, Édouard Philippe, como un modelo universal, justo y responsable, llamado a acabar con un sistema que varía en la actualidad según las profesiones y si se trabajó en el sector público o en el privado.
El futuro sistema universal implanta un sistema por puntos cuyo valor será concertado por los agentes sociales "bajo el control del Parlamento".
Para calcular la jubilación, los puntos adquiridos a lo largo de la carrera profesional se convertirán en euros y se indexarán con los salarios y no con los precios, aunque una "regla de oro" evitará en esa ley que puedan bajar.
