La cumbre del cambio climático de Madrid (COP25) se conectó ayer con algunas de las zonas más prístinas del planeta, en la Antártida, el territorio más vulnerable a esta emergencia y donde más rápidamente se perciben sus efectos, convertido también en el mejor laboratorio natural para su investigación.
Representantes institucionales y científicos pusieron sobre la mesa la investigación antártica como el mejor ejemplo de cooperación internacional y de lo que tiene que ser también el compromiso mundial para combatir el cambio climático.
Desde las bases chilenas y uruguayas en la Antártida, y desde el buque oceanográfico español Hespérides (atracado en Montevideo), los científicos conectaron con la COP25 para subrayar la importancia del conocimiento para entender mejor este problema.
Y lanzaron una advertencia: el Acuerdo de París compromete a los países a evitar que la temperatura del planeta aumente dos grados al final de siglo, pero en la Antártida ya subió 2,5 grados en los últimos 50 años, con las repercusiones que eso tiene sobre la salud de la Tierra.
En el acto que conectó la cumbre con la Antártida participaron los ministros de Ciencia de España y de Chile, Pedro Duque y Andrés Couve, respectivamente, además de la ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera.
Duque subrayó que los efectos del cambio climático son "palpables" en la Antártida, y destacó la contribución española a la investigación desde que comenzaron las campañas científicas del país en 1988 hasta ahora.
