El papa Francisco viajó ayer a Hiroshima, donde Estados Unidos lanzó la bomba atómica en 1945 y allí en un duro discurso denunció "que el uso de la energía atómica para la guerra es un crimen".
"Con convicción, deseo reiterar que el uso de la energía atómica con fines de guerra es hoy más que nunca un crimen, no solo contra el hombre y su dignidad sino contra toda posibilidad de futuro en nuestra casa común", dijo Francisco que antes había visitado Nagasaki, la otra ciudad arrasada por otra bomba.
En el parque Memorial de la paz, ante el cenotafio de piedra que recuerda a las cerca 200 mil víctimas, construido en el punto donde cayó la bomba lanzada por los estadounidenses, advirtió: "El uso de la energía atómica con fines de guerra es inmoral"
