Miles de manifestantes independentistas catalanes volvieron a salir ayer a las calles de Barcelona, por cuarta noche consecutiva, en protesta por la condena a nueve de sus líderes por sedición, mientras el gobierno autonómico catalán insiste en convocar a un nuevo referéndum ilegal de "autodeterminación".
Sin embargo, y por contra a lo sucedido estos días anteriores, las concentraciones se desarrollaron en un ambiente más tranquilo, aunque sí se registraron cortes al tráfico en distintos puntos de la ciudad.
Mientras, las marchas que partieron de distintas ciudades de la región el martes con destino a Barcelona se desarrollaron en un ambiente de normalidad previo a la jornada de huelga general que se vivirá este viernes, la cuarta en menos de dos años vinculada al proceso independentista,
