Miles de manifestantes ecuatorianos ocuparon ayer, por espacio de una hora, la sede de la Asamblea Nacional en Quito y exigieron la salida del poder del presidente Lenín Moreno, en el marco de una escalada de protestas contra unos ajustes económicos del Gobierno y el acuerdo crediticio con el FMI que ya se cobraron dos vidas.
Al grito de "¡Fuera Moreno, fuera!", los manifestantes protagonizaron duros enfrentamientos con policías y militares que resguardaban el recinto, ante la inminente llegada de la protesta.
Moreno, ante la impresionante llegada de indígenas a la capital, incluso trasladó el Ejecutivo a la ciudad costera de Guayaquil, considerada un bastión de grupos de derechas, pero igual escenario de manifestaciones populares.
Los manifestantes exigen la derogación de un decreto ejecutivo emitido por el presidente Moreno hace una semana, con el que eliminó los subsidios que desde hace décadas permitían abaratar el coste de los combustibles.
Los manifestantes, encabezados por la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), rompieron los distintos cercos de seguridad y penetraron a los exteriores del edificio legislativo.
El hecho se produjo en medio de un intenso forcejeo, en el que las fuerzas del orden utilizaron abundante gas lacrimógeno para intentar dispersar la protesta que, según varios dirigentes, podría dirigir su acción al Palacio de Gobierno.
La sede del Legislativo, situado en el centro-norte de la ciudad, se encontraba protegida por varias vallas metálicas de seguridad que impedían el paso hacia el edificio.
Los manifestantes, a fuerza de pedradas y protegidos contra las descargas de los gases lacrimógenos, pudieron retirar las vallas de seguridad y llegar hasta la puerta que da paso al interior de la sede parlamentaria.
En el frontis del edificio, cientos de personas, portando banderas tricolores (amarillo, azul y rojo) del país y las multicolores que identifican al Movimiento Indígena, flamearon en señal de victoria, mientras se daba paso para que un grupo de líderes dirigiera un pronunciamiento.
Al final, los manifestantes fueron desalojados del lugar y se dirigieron a engrosar otras marchas de protesta por las calles céntricas de Quito, tras denuncias de una fuerte represión y mientras circulaban tanquetas por las calles de Quito.
MUERTOS
Un joven que había resultado herido en una de las protestas que tienen lugar en Quito falleció ayer en un hospital, con lo que ascienden a dos las muertes relacionadas con la ola de manifestaciones contra las medidas económicas del Gobierno.
La víctima, Marco Oto, de 26 años, al parecer quedó atrapado junto con otros jóvenes entre una puerta metálica y agentes motorizados en un paso peatonal elevado, según el comunicado de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu).
Tratando de escapar de esa situación se presume que él y otra persona cayeron del puente peatonal durante la persecución policial, según la versión oficial.
No obstante, activistas denuncian con videos que los uniformados arrojaron a los jóvenes del puente.
La Policía Nacional confirmó en un comunicado que dos personas (entre ellas el fallecido) cayeron del puente y que fueron trasladadas en una camioneta e ingresadas al hospital Carlos Andrade Marín con politraumatismos.
"El traslado se efectuó con mucha dificultad debido a la negativa de los manifestantes en el sector que impedían avanzar a la ambulancia", según la Policía que descarta cualquier hipótesis que relacione a sus agentes con el fallecimiento.
Esta es la segunda muerte confirmada que han dejado hasta ahora las manifestaciones.
