Francisco firmó el decreto que reconoce el "martirio" de la niña brasileña Benigna Cardoso, que fue asesinada con 13 años por un joven de su edad en 1941.
Francisco firmó ayer, en la audiencia que concedió al prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Beciu, varios decretos, entre ellos el que reconoce el martirio de la niña nacida en 1928 en la localidad de Santana do Cariri.
La declaración del "martirio" es decisiva para la beatificación, ya que entonces no es necesario reconocer un milagro.
A pesar de no ser aún beata, la niña es muy venerada en esa zona de Brasil, lugar donde se erigió un altar.
Según la diócesis de Crato, en Brasil, la niña comenzó a los 12 años a ser acosada sexualmente por un chico. Después de varios intentos fallidos, el viernes 24 de octubre de 1941, sabiendo que Benigna iba a buscar agua a una fuente cerca de su casa, el niño intentó violarla y acabó asesinándola con un machete y por lo tanto, se considera una "mártir de la pureza y la castidad".
