La exigencia de justicia y la solidaridad marcaron el andar de los familiares de los 43 jóvenes de Ayotzinapa en la marcha que ayer conmemoró cinco años de su desaparición en un caso paradigmático que el nuevo Gobierno de México ofreció resolver.
La marcha convocó a unas 10 mil personas en el Ángel de la Independencia, en la céntrica avenida Reforma, para avanzar hasta el Zócalo capitalino en lo que fue la movilización número 59 desde que el 26 de septiembre del 2014 la desaparición de los estudiantes conmocionó a México.
"Para nosotros la responsabilidad es del Estado, es un crimen de Estado y este no tiene término. Vamos a llegar hasta donde se encuentren los responsables", dijo Felipe de la Cruz, padre y vocero de todos ellos, durante un mitin en el antimonumento a los 43 de las avenidas Reforma y Bucareli.
