Un total de 77 países se comprometieron ayer en la Cumbre del Clima de la ONU a reducir a cero sus emisiones de carbono en 2050, una reunión en la que la joven activista sueca Greta Thunberg fue la gran protagonista al criticar y desafiar a los mandatarios, acusándolos de "traición" y fallar a los jóvenes.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, convocó a esta cumbre para que participaran solo los estados que tenían algo concreto que explicar y, en este sentido, la reunión tuvo un marcado acento europeo, aunque también latinoamericano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cercano a las tesis negacionistas con el cambio climático y que no tuvo reparos en decir que se merecía el Nobel, entró de forma breve e inesperada por la Cumbre del Clima, algo que algunos optimistas como Guterres vieron como un paso adelante.
Trump, que rehuyó un cara a cara con Greta -se cruzaron de forma breve en el vestíbulo-, habló del clima a los periodistas, después de ver el escaso eco y los pocos apoyos que tuvo en la reunión sobre libertad religiosa con la que él contraprogramó en la ONU la apertura de la Cumbre del Clima.
"Soy un gran creyente en el aire limpio y el agua limpia, y todos los países deberían unirse y hacer eso, y deberían hacerlo por sí mismos. Es muy, muy importante", dijo Trump a los periodistas al salir de la cumbre, a la que no estaba previsto que asistiera y en la que no intervino, obviando cualquier referencia a la emergencia climática.
