El huracán Dorian golpeó con fuerza ayer las costas de Carolina del Sur y Carolina del Norte en Estados Unidos, para luego debilitarse a categoría 2, mientras que en Bahamas, el territorio más azotado por ese ciclón, la asistencia sigue llegando tras confirmarse que el fenómeno ya deja 30 muertos.
El ministro de Salud del archipiélago caribeño, Duane Sands, elevó ayer la cifra de fallecidos, aunque señaló que ese número puede seguir aumentado mientras se envía más personal especializado a las islas Ábaco y Gran Bahama, las más afectadas, así como cámaras refrigeradas móviles para recolectar los cadáveres
"El huracán Dorian está listo para desatar su furia en nuestro estado. Es grave y puede ser mortal", dijo ayer el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, en una rueda de prensa junto a representantes de los servicios de emergencia locales.
